DICIEMBRE DE 2008 | EDICIÓN Nº81
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novedades
XXI Festival Internacional de Ballet de La Habana
Entrega con virtuosismo y poco glamour
En esta edición se festejaron los 60 años del Ballet Nacional. Los estrenos, tanto mundiales como locales, y las reposiciones, subieron a escena con nuevas producciones, y una esforzada labor de ensayos.
Recuadro: Alicia Alonso: la eterna Giselle
Recuadro: Estrenos con el BNC
Recuadro: Compañías extranjeras
Reny Martínez | Cuba
La devastación provocada en varias regiones del archipiélago cubano por dos poderosos huracanes, en los meses de septiembre y octubre, condujeron a la posibilidad extrema y lamentable de la cancelación de la edición XXI del Festival Internacional de Ballet de La Habana, fundado en 1960, por iniciativa de Alicia y Fernando Alonso con el apoyo incondicional del gobierno recién instalado en el poder, bajo el mando supremo de Fidel Castro.
Sin embargo, la tenacidad de la eximia prima ballerina y directora del Ballet Nacional, Alicia Alonso, y el apoyo irrestricto de las altas autoridades del país, salvaron la celebración de este magno evento bienal, teniendo en cuenta, sin duda, que se festejaban en esta ocasión varias importantes efemérides nacionales y mundiales, entre ellas los 60 años de la fundación del entonces Ballet Alicia Alonso, luego nacional, insignia cultural de la nación y el cincuentenario del debut de la Alonso en el protagónico de Giselle, ocurrido en el escenario del antiguo Metropolitan Opera House de Nueva York, en 1943.
En consecuencia, la presencia de grandes figuras de la danza mundial, o afamados conjuntos foráneos, así como personalidades artísticas de renombre o importantes críticos de danza de los medios especializados declinaron su desplazamiento hasta el Caribe para la cita prevista, ante la incertidumbre y los rumores propalados. Pocas semanas precedentes a la apertura del festival, se despejaba la incógnita: “¡habemus festival!” Y con un programa intenso desarrollado en tres coliseos de la capital: el Gran Teatro de La Habana, el Teatro Mella y el Teatro América (en reemplazo del Teatro Nacional, susceptible de serias reparaciones).
No obstante, los miembros del BNC, desde las primeras figuras hasta el último elemento del cuerpo de baile, así como sus técnicos, se constituyeron en los pilares del éxito del más grande acontecimiento de la danza regional (ver recuadro). Los estrenos coreográficos, tanto mundiales como locales, y las reposiciones, lograron subir a la escena con sus nuevas producciones, y una esforzada labor de ensayos. Empero la entrega final se vio afectada por falta de pulido en las ejecuciones y algunas caracterizaciones dramáticas, e igualmente en las realizaciones de algunos figurines. Lo mismo aconteció con la entrega de la música en vivo, por parte de la Orquesta Sinfónica Nacional como por la del Gran Teatro, a pesar del pertinente trabajo de dos directores cubanos con ejecutoria sostenida en esta disciplina, como la invitada Elena Herrera (particularmente en la nueva producción de Alonso de “La bella durmiente”), y el titular Giovanni Duarte en diversas obras.
Es honesto señalar que los primeros rangos de la compañía llegaron al evento diezmados, por la ausencia de bailarines con lesiones más o menos graves. Por lo tanto, los desempeños en los protagónicos recayeron –en el sector femenino– en tres figuras de excelencia: Viengsay Valdés, Anette Delgado (ambas en evidente madurez) y Sadaise Arencibia (esta vez afirmó su clase con muestras de mayor seguridad y fluidez, dotada de una especial elasticidad), y en las secciones masculinas se destacaron en sus múltiples entregas Joel Carreño, Rómel Frómeta y Javier Torres.
Por ende, los jóvenes bailarines emergentes –de ambos sexos– se beneficiaron con la entrega de papeles inesperados, en los cuales se revelaron brillantes Marlén Fuerte, Yanela Piñera o Gretel Morejón; e igualmente Alejandro Virelles o Elier Bourzac o Yadil Suárez. Los relevos están asegurados, según la vitalidad y virtuosismo demostrada con la consiguiente respuesta gratificante del público (que colmó los coliseos, en funciones de tarde y noche).
Finalmente, si tenemos en cuenta la imposibilidad real de los organizadores para programar la constelación de glamorosas divas y estrellas –tal otras ediciones precedentes–, explicadas arriba y por coincidencias de estas fechas con las temporadas en marcha en los principales teatros europeos, así como la aplicación más rigurosa por el gobierno de Estados Unidos de América de sus regulaciones en cuanto a los viajes a Cuba, por sus naturales o los cubanos allí residentes, permitió descubrir los nuevos talentos en los rangos últimos del BNC, los cuáles se convirtieron en los puntos focales de estas jornadas. En particular, su virtuosismo técnico y vitalidad fueron mostrados en la gala de clausura, en la pieza Acentos –con música brasileña–, mediante una coreografía facilista del coreógrafo más joven de la compañía, Eduardo Blanco, por seis bailarines sensacionales con apenas 19 años, en el más emblemático estilo de la escuela cubana de ballet.
Estrellas invitadas también las hubo, tanto nacionales: el extraordinario Carlos Acosta, el cuál superó con creces las expectativas con sus dos únicas presentaciones las dos últimas noches de festival. Primero con un espectacular y polifacético solo del belga Ben van Cauwenberg, “Le bourgeois”, a partir de una conocida canción de su afamado compatriota Jacques Brel, y en la clausura fue ovacionado junto a la rusa Nina Katsova (del Bolshoi) en el adagio del ballet “Espartaco” (Grigorovich/Jachaturian). Entre los invitados extranjeros, dos bailaoras de flamenco de primera línea, como Cristina Hoyos (con el sobresaliente montaje por su compañía del “Romancero Gitano” de Lorca) y María Pagés, en un flamenco novedoso y osado, de un magnetismo escénico inusitado por la magia de sus brazos y manos (tuvo el soporte musical de excelencia por parte de una sección reducida de su compañía) en “Tientos al amanecer”.
También un merecido destaque le debemos a los daneses Diana Cuni y Tomas Lund, principales del Royal Danish Ballet, por sus magistrales entregas de la escuela Bournonville, notablemente en el tercer acto de “Napoli”, montado para el BNC, bajo la supervisión general del experto danés Frank Andersen (una de las más hermosas piezas estrenadas en esta edición, por lo afiatado del conjunto y la belleza del vestuario por Salvador Fernández). Sin olvidar a dos ejecutantes notables de la escuela francesa, primeras figuras del Ballet de l´Opéra de Paris, Emmanuel Thibault y Myriam Ould-Braham, en un virtuoso Grand Pas Classique, de Gsovsky, y la espectacularidad acrobática de los muy jóvenes bailarines de Corea del Sur, miembros de la compañía de la Maestra Kim Su-hee, ganadores de los principales lauros en los concursos donde se presentan.
4 comentarios a este artículo
4 | roinel llerena marrero | 13/03/2009
Realmente,si a alguien vale la pena leer en cuanto de ballet se trata es a Reny Martinez,es objetivo y claro,jamas escribe nada que no sea interesante,su comentario sobre la representacion del ballet GISELLE en el marco del ultimo festival de ballet es justo,en mi opinion ver a ANETTE DELGADO y YOEL CARRENO en el segundo acto es una experiencia unica,los vi en Paris y despues en Espana,y valio la pena mi viaje a Cuba, ese pais maravilloso con gente maravillosa para verlos bailar,es ella la heredera sin duda de ALICIA ALONSO en ese personaje,como lo dijeron los criticos en Francia,y el un companero perfecto !VIVA CUBA! GRACIAS
3 | roinel llerena marrero | 13/03/2009
Definitivamente tanto la coreografia,como la interpretacion del ballet "una rosa una rosa ",de OLLER, ha sido una maravilla, lleno de una sensibilidad conmovedora,donde Anette Delgado, para mi la mejor bailarina en la actualidad de la compania,junto a un Yoel Carreno perfecto, resultaron emocionantes,desde el inicio hasta el final,valdria la pena, tener en cuenta cosas como esta,para el orgullo de nuestro ballet y nuestro pais,GRACIAS ANETTE Y YOEL GRACIAS OLLER,por momentos como estos;donde vale decir, VALIO LA PENA
2 | ulises pacheco sanchez | 26/01/2009
Giselle una de la obras mas renombradas por el BNC ha sido para mi una de las inspiraciones mas importantes en poder entender como se desarrolla el trama de este argumento al ser preesentado en escena, mas con la responsabilidad de la Maestra Alicia Alonso.
1 | ulises pacheco sanchez | 26/01/2009
Es grato saber que por parte del gobierno de cuba y de las relaciones de apoyo cultural se sigan realizando este tipode eventos que son de gran importancia principalmente cuando uno ya conoce dentro de estos eventos como se desarrollan y se preparan los bailarines cubanos para poder sobresalir en todo momento.
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