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TANGUERA
La historia vuelve a repetirse
Por Avatâra
Ayuso Vigario (España)
"Tanguera", el musical argentino más
esperado en la escena española, cruzó
el Atlántico desde Buenos Aires para abrirse
paso en el continente europeo: Madrid ha sido la primera
parada de esta gira. Gracias a Diego Romay el espectáculo
se estrenó con éxito en el Nuevo Teatro
Alcalá de Madrid, reformado tras veinte años
de olvido. Pensado para los espectáculos musicales
de las grandes compañías actuales, el
teatro, de sobria decoración, con capacidad para
mil doscientas catorce personas y un amplio escenario,
permitió que Omar Pacheco lleve a escena admirablemente
esta historia de inmigrantes, jóvenes enamorados
y, sobre todo, tango.
La historia se remonta a la Argentina de principios
del siglo XX, cuando una oleada de inmigrantes llegó
desde Europa con ansias de empezar una nueva vida. Giselle,
la francesita protagonista, ve frustrados sus propósitos:
el Buenos Aires de aquel momento, no responde a las
expectativas que ella tenía de la libertad. Las
circunstancias la llevan a ejercer de prostituta y bailarina
de un cabaret, atrapada entre dos figuras masculinas,
que la convierten en el objeto de las rivalidades callejeras
entre las bandas. La muerte y el desencanto serán
los protagonistas finales de esta historia, contada-bailada
a través de algunos de los grandes tangos y milongas
del clásico repertorio de piezas musicales.
Este proyecto coreográfico tiene como protagonista,
a Mora Godoy (Giselle). Sus principios fueron en el
Teatro Colón como bailarina de danza clásica,
base que le permitió llegar a entender con mayor
profundidad la técnica de otros estilos como
el contemporáneo y el tango. Esta sólida
formación, por tanto, es la que permite que en
el espectáculo se conjuguen las líneas
de la danza contemporánea, con la técnica
refinada del tango y la espontaneidad de la milonga,
para crear una coreografía de matices y cadencias
que ella misma interpreta. Pero no todo es innovación,
también hay lugar para el tango más tradicional
de la mano de María Nieves (dueña del
prostíbulo), una de las más importantes
bailarinas de tango del siglo XX, cuya elegancia sobre
la escena es un aval de experiencia para "Tanguera".
Los jóvenes bailarines que forman el cuerpo de
baile consiguen dar al espectáculo frescura y
vivacidad para pintar el Buenos Aires de 1900. Merece
especial atención el protagonista masculino,
Juan Paulo Horvath (Lorenzo), quien, a pesar de su juventud,
tiene una fuerza y elegancia admirables: consigue que
el espectador se quede gratamente asombrado con su interpretación.
Pero el argumento sería una mera anécdota
si no fuese por dos factores: la escenográfica
y la puesta de luces. Valera Ambrosio reproduce brillantemente
las calles del Buenos Aires de aquel entonces: el puerto,
la plaza del barrio, el cabaret del prostíbulo,
gracias a lo cual los bailarines han podido imbuirse
y representar con mayor realismo sus papeles teatrales.
Por otra parte, Ariel de Mastro propone un juego de
luces magnífico, muy acorde con el argumento
y a la vez con un cierto simbolismo que lo refuerza
y lo carga de significación. A ello se suma la
propia danza como elemento narrativo: la parte vocal
es mínima y casi exclusivamente cantada; no hay
una voz al estilo teatral en la que se establezca un
diálogo entre personajes, todo se expresa a través
de la danza, de los movimientos, de las miradas. El
baile sigue siendo el protagonista, y si bien es cierto
que las pocas canciones son una paráfrasis del
argumento, en "Tanguera", éstas forman
parte de la esencia misma del tango, unas veces instrumental
y otras, cantado.
"Tanguera" es, en definitiva, la historia
del choque entre dos culturas que encuentran en el tango
una forma de entenderse y convivir en una sociedad en
transición. Ahora, la historia se invierte: la
Argentina cruza el Atlántico con su cultura en
clave de tango, con el propósito de que el público
europeo conozca de cerca las historias de aquellos inmigrantes
que salieron de Europa con las manos vacías y
crearon una nueva forma de vida en el extremo sur del
continente americano.
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La coreógrafa y
bailarina Mora Godoy es protagonista y artífice
de una historia que recrea el Buenos Aires de principios
del siglo XX.
Foto: Manuel Navarro de la Fuente. Gentileza
de Diego Romay Producciones. |
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Los premios en Buenos
Aires
- Premio ACE (Asociación Cronistas
del Espectáculo), Mejor Producción
2001/2002: "Tanguera" - Diego
Romay.
- Premio ACE, Mejor Espectáculo
Musical 2001/2002: "Tanguera"
- Premio ACE, Mejor Coreografía
2001/2002: "Mora Godoy "
- Premio ACE, Mejor Actuación Femenina
en Musical y/o Café Concert 2001/2002:
"Maria Nieves".
- Premio ACE, Mejor Diseño de Iluminación
2001/2002: "Ariel del Mastro".
- Premio Clarín: Mejor Comedia
Musical - rubro Teatro 2002: "Tanguera".
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